Recent Blog Posts

Mary and Max (2009)

“¿Qué será, será… ?”

Mary Max cartas

Mary and Max es una película de animación stop-motion escrita y dirigida por el australiano Adam Elliot. La película sigue las vidas de dos protagonistas: Mary, una niña australiana acomplejada por su físico y con unos padres negligentes, y Max, un hombre obeso neoyorquino con síndrome de Asperger. Sin personas en su entorno con las que conectar, empiezan a entablar una amistad por correspondencia que altera sus vidas permanentemente.

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Retrospectiva: Saga de Ender

“El único maestro del que merece la pena aprender es tu enemigo.”

Retrospec… ¿qué?

Sí, vamos a estrenar una nueva categoría, y usando una palabra de niños mayores además. Cuando publiquemos una retrospectiva nos dedicaremos a hablar con mayor profundidad de la habitual de algún producto que consideremos que merece más atención. Normalmente habrá algún que otro destripe menor de la historia, aunque nunca será nada especialmente importante.
Vamos a estrenarnos con una saga de ciencia ficción mítica: la Saga de Ender, de Orson Scott Card.

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Jonathan Strange & Mr Norrell (2015)

“El cuervo está viniendo, y su hechizo está a punto de ser lanzado”

Arrancamos de nuevo el blog con una miniserie británica, fantástica en más de un sentido.

Jonathan Strange & Mr Norrell está basada en la novela homónima escrita por Sussana Clarke. Como somos unos bastardos iletrados no nos la hemos leído, así que tendremos que dejar de lado cuán fieles habrán sido los productores al material original y centrarnos en todas las virtudes que puede ofrecer esta serie por sí misma.

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¡Hemos vuelto!

Tras ya unos cuantos años de inactividad, hemos decidido retomar este blog. “¿Por qué?”, os preguntaréis las dos o tres personas que leerán esto. Bueno, pues… porque apetecía. Más o menos igual que cuando se empezó, básicamente.

Sin embargo, nos hemos vuelto más sabios con los años. Hemos sabido reconocer ciertos patrones en nuestras antiguas entradas que no son para sentirse orgullosos, y eso va a cambiar. Hemos visto que hay que cambiar ciertos aspectos visuales de la página, y los iremos cambiando. También hemos visto que escribir a lápiz no da muy buena imagen, así que vamos a dar un paso adelante y vamos a escribir a bolígrafo. Quizás incluso a dos colores; nuestra ambición no conoce límite.

Y, básicamente, eso es todo. Dejando las tonterías aparte, queríamos anunciar que en breve se empezará a generar contenido una vez más en este blog. Tan solo esperamos que sea de vuestro agrado.

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Quimeras

Una vez más lo intentó.

Alzó su mano, temblorosa y vacilante, rozando con cariño su mejilla. Entrecerró los ojos, y se dispuso a paladear ese momento electrizante que precede al beso, esa mirada al vacío desde el borde del abismo, el sabor de la incertidumbre y de la nada, mientras la otra mano trepaba audaz por su cintura.

Y entonces, con deliciosa lentitud, sus labios se tocaron suavemente. Apenas un roce, un atisbo de lo que sucedería a continuación. Después, mas lento aún, un segundo encuentro. Sintió el sabor de su aliento. Sintió el tacto de sus manos revolviéndole el pelo, ya de por sí desmadejado. Sintió que algo ardía en su interior. Sintió…Bah, era inútil.

Alzó la mirada al techo, derrotado. Aquella mirada felina de unos ojos castaños seguía clavada en el fondo de su mente y de nuevo conseguía desesperarle. Eran de un color vulgar, tan típico como las hojas secas en otoño, y sin embargo, distinguiría esa mirada y esos ojos entre un millón. Cogió una botella y observó el vacío en su interior. Con la segunda tampoco tuvo suerte. Pero la tercera aún contenía ese whisky tan fuerte que era capaz de enviar instantáneamente a sus neuronas de vacaciones. No más frases brillantes. No más pensamientos indecentes tirado en el sofá de aquel lugar, otrora un cuchitril para solteros, hoy vórtice de caos y restos de un tren de vida autodestructivo por necesidad. Solo tiempo vacío y yermo flotando a su alrededor junto a notas de algún blues olvidado y volutas de humo agonizantes en el aire.

Lo peor de todo era que no se veía capaz de seguir adelante hasta superar aquello. Él la ama, y ella a él no, pensaban sus amistades, cada día más escasas. Pero se equivocaban. Y de qué manera. Ojala fuera eso. Pero su absurda mente romántica y soñadora, llena de pájaros y quimeras le había creado un enemigo aún peor. Uno que ni él mismo alcanzaba a comprender del todo.

Con una pizca de mujer real, había creado un ideal canónico tal, que no le permitía amar a otras por no defraudarlo. Tan simple como estúpido, el escritor quemaba sus virtudes y lapidaba sus habilidades e ingenios, marchitándose a la sombra de su propia maldición reflexiva.

Incapaz de enamorarse de ninguna, seguía perdiendo la cabeza por cualquiera, hostigado por La Idea: “¿Será ella?”. Pero la triste realidad es que jamás lo era. Y en cuanto lo descubría volvía decepcionado a su espiral de soledad autoimpuesta, negando su genio a todas las maravillosas damas que pugnaban sin éxito por su cariño.

En un rincón de su mente una voz maliciosa le gritaba: “¡Folla! ¡Folla hasta hartarte! Podrías hacerlo, deberías hacerlo… ¿Por qué no lo haces?”. Aunque él siempre la ignoraba. Se conocía a sí mismo. Sabía que moriría persiguiendo su propio fantasma. Lo sabía y no podía evitarlo. Y eso era lo más trágico. Aun así, soñador sin remedio, siempre albergaba la esperanza de que una entre la multitud, consiguiera engañarle, hasta el punto de hacerle pensar: “Es ella”.

Hasta entonces, su plan era continuar hostigando a su hígado y su cansada mente ególatra y pretenciosa.
El sol comenzaba a teñir de oro y ocre las fachadas de los edificios. Se incorporó trabajosamente y recorrió la estancia despacio. Se paró un instante a observar su reloj de pared. Desde hacía semanas sus fatigadas manecillas se esforzaban infructuosamente por pasar de las ocho y media. Llegó hasta el espejo y contempló en él su reflejo.
Su pelo estaba como siempre, como a él le gustaba, revuelto e indomable. Pero las ojeras bajo sus ojos cansados habían adquirido dimensiones y tonalidades algo preocupantes. Su barba estaba fuera de control y había conquistado ya gran parte de su rostro. En su torso había quedado plasmado el relieve del sofá, debido al contacto más que prolongado con él.
Soltó un gruñido. No le gustaba nada lo que veía. Le quedaban dos opciones: La primera era acusar al espejo de embustero, ignorar su reflejo y pedir por encargo más botellas y comida. La segunda era buscar en su interior algo de dignidad, amor propio u orgullo, ducharse de una vez, y salir al mundo exterior, a seguir buscando, o a intentar dejar de hacerlo.
Volvió a mirarse de arriba abajo, como si se viera por primera – o última – vez. Después de dedicarle al escritor del otro lado del espejo, una de esas sonrisas traviesas que tantos éxitos podrían haberle cosechado, comenzó a buscar su camisa favorita entre papeles, botellas, libros, latas de cerveza y montones de ropa. Ya era hora de cambiar.

Zesagond


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Los Juegos del Hambre

Los Juegos del Hambre

En esta película, basada en la novela homónima de Suzzane Collins, se nos presenta un mundo distópico ambientado en un futuro no demasiado lejano, en el cual, para evitar posibles rebeldías, y para deleite de las clases altas, cada año se celebran los llamados Juegos del Hambre, una sádica competición en la que participan un chico y una chica pertenecientes a cada uno de los 12 distritos que conforman la sociedad, junto con el Capitolio, centro y capital del país; en dichos juegos sólo puede sobrevivir uno de los 24 integrantes de la competición, al cual se le colmará en gloria y en riquezas.

La protagonista de la historia, Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) es una chica del distrito 12 (el distrito más pobre) que se gana la vida cazando y vendiendo sus piezas para así poder sobrevivir. El día en el que cada distrito debe presentar sus dos tributos para los Juegos del Hambre, resulta elegida la hermana pequeña de Katniss, Prim, por la cual la protagonista se sacrificará presentándose voluntaria para los Juegos. Junto a ella irá el tributo masculino del distrito 12, Peeta Mellark (Josh Hutcherson), un hijo de panadero con el que fue al colegio Katniss. Los dos jóvenes deberán marchar al Capitolio, centro del país y lugar donde se celebran los Juegos, para los cuales les prepararán Haymitch Abernathy (Woody Harrelson) y Cinna (Lenny Kravitz). Es en el Capitolio donde aprenderán que no sólo dependen de su habilidad para sobrevivir, sino también de cómo logren hacer sonar su nombre entre las clases altas, para que los integrantes de éstas les tengan en estima suficiente para proporcionarles ayuda en el desarrollo de los Juegos; es decir, que se hagan sus patrocinadores.

Sin embargo, no es sólo esto lo que hace interesante la historia de la película. Lo que verdaderamente la enriquece es el trasfondo social en el que transcurre: doce distritos sometidos bajo el yugo del Capitolio, todos ellos, en mayor o menor medida, sumidos en la pobreza, y aceptando con resignación los Juegos del Hambre impuestos por sus opresores, los cuales han sabido jugar sus bazas astutamente para mantener a los distritos dominados y evitar posibles revueltas. Toda esta oscura subtrama está explicada en la película por las escenas que comparten el vigilante de los septuagésimo cuartos Juegos, Séneca Crane (Wes Bentley) y el presidente de la nación, el señor Snow (Interpretado por el veterano Donald Sutherland). Éste último, a su vez, demuestra en estas escenas ser un perfecto déspota, frío y calculador, que sabe cómo manipular a su pueblo para que se mantengan en la línea en la que se han mantenido hasta ahora.

Los actores, en rasgos generales, cumplen su papel excelentemente, destacando tal vez a la propia protagonista, Jennifer Lawrence, y, de una manera mucho más personal, al tributo profesional del distrito 2, Cato (Alexander Ludwig), quien me dió una grata sorpresa al final. En cuanto al apartado más técnico de la película, podemos decir que ha sido un buen trabajo por parte del director (Gary Ross), si obviamos quizás algunas peleas. Me explico: si bien usar tantísima cámara movida y un ritmo absolutamente frenético para la acción realiza una perfecta labor en los comienzos del Juego, para situar al espectador en la tremenda experiencia por la que está pasando en esos pocos segundos la protagonista, a la larga se hace tremendamente excesiva al aplicarla en cada combate de los tributos, haciendo que el que está sentado en la butaca viendo la película a veces incluso pierda la noción acerca de lo que está ocurriendo en alguna escena, sin saber quién es el que está rodando hacia allí, quién es el que está disparando hacia allá, y quién es el que está huyendo hacia el acullá. También se le podría acusar al director de haber suavizado, aunque sea ligeramente, los combates, siendo una película en la que precisamente se debe reflejar la crueldad de la supervivencia. Por lo demás, la ambientación, diseño e iluminación están muy bien conseguidos, reflejando a la perfección la vida gris y austera del distrito minero nº 12 y la coloración y la exacerbada ostentación del Capitolio. Sin embargo, poco podemos decir sobre la banda sonora, ya que, o bien brilla por su ausencia en algunos momentos (o tal vez sea tan increíblemente sutil que el crujir de las palomitas impedía que mis oídos se deleitasen con ella) o destaca en los momentos más inoportunos (casi siempre un combate).

Sin embargo, a rasgos generales, se podría obviar, en mayor o menor medida, aquellos desperfectos que posee la película para tratar de ver el perfecto ambiente que hay en el fondo: una historia que trata temas tan poderosos como la represión del pueblo, la corrupción del gobierno, la moralidad, la esperanza y el miedo.

Mi nota: 7,75/10

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Crónicas del Mago Negro – Trudi Canavan

Esta trilogía de fantasía nos cuenta la historia de una joven pandillera de una ciudad en la que el Rey realiza una Purga anual para alejar a pobres, mendigos e indeseables de los barrios ricos. Para ello le ayuda el Gremio de Magos, la única institución legal para aprender y realizar magia. Durante una de esas purgas Sonea, la protagonista, descubre que tiene poderes mágicos y huye del Gremio que en seguida comienza a buscarla, ya que se creía que la magia sólo se daba entre las clases nobles y adineradas.

Bajo esta premisa algo manida comienza la trama de una historia mezcla de Harry Potter, Dragonlance y con toques de Canción de Hielo y Fuego. Decidí leerla tras muchos meses viéndola en las estanterías de best-sellers de fantasía, esperando otra joya como las que nos ha deparado el género en los últimos años. Pero no ha sido así. La historia, aunque fácil de leer no es adictiva, y es predecible en sus “giros” y en sus personajes, tan claramente definidos desde el primer párrafo que es decepcionante comprobar que no evolucionan demasiado a medida que avanzan los capítulos. Ni siquiera el “sistema mágico” está demasiado bien definido; se presenta como simple imaginería y concentración sin ningún tipo de explicación más allá de eso.

La autora intenta salpicar la historia de aventuras amorosas, pero todas se ven desde el principio. Aunque se agradece la originalidad de alguna de ellas (la homosexualidad en el género de la fantasía no se ve mucho, excepto como fantasías -valga la redundancia- de un público mayoritariamente masculino) la narrativa carece de soltura en este aspecto.

Sin embargo, la obra ofrece lo que se le suele pedir a la literatura fantástica: pasar un buen rato en un mundo diferente del que vivimos. Es amena, y eso no se puede decir de todo lo que leemos.

Sobre la autora:

Trudi CanavanLamentablemente Trudi Canavan no nos cuenta demasiado sobre ella misma en su blog, aparte de que empezó a escribir muy joven y ganó algunos premios, hasta que le llegó el bombazo de la obra que aquí comentamos. En otros sitios podemos ver que sus otros intereses se inclinan hacia el diseño gráfico, al que se dedica o se ha dedicado profesionalmente.

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